Los ineptos vaticinadores de los años sesenta

Hace aproximadamente cincuenta años, siendo veinteañeros, oíamos a los voceros de las ciencias anticipar un futuro idílico producto de sus investigaciones, tecnologías y descubrimientos. Con el pasar del tiempo, fuimos comprobando que tal feliz posteridad no formaba parte de la vida.
* Las guerras no han sido excluidas, ni eliminada la carrera armamentista. No solo las armas atómicas amenazan con destrucción, como antaño, sino que existen modos limpios de aniquilar seres vivos. No prevalece la renuncia cabal a la violencia; al contrario, se mantiene como medio de disuasión e imposición.
* A finales de 1969 se llegaba, se llegaba a la Luna y a finales de 1972 tuvo lugar el último viaje. A partir de esa fecha, no ha habido nuevos traslados, ni establecido -como se anunciaba- base lunar, ni viajes a otros planetas.
* Los modos de vida del humano actual amenazan más que antaño la biodiversidad del planeta.
* Se ha borrado, en gran parte de la organización social, la idea de comunismo, o sea, que los bienes tengan propiedad común. También se han malogrado todas  las grandes tentativas de esta idea tan civilizada.
* Aún no se conocen remedios definitivos contra las enfermedades cancerígenas que, en aquellos tiempos, se anunciaban como logros del presente. Ictus, infartos y dolencias de nuevo cuño, continúan amenazándonos. Las enfermedades infecciosas prosiguen haciendo estragos en los países pobres.
* Ha aumentado la media de vida pero solo para una parte de la población. El promedio de muerte infantil a nivel global continúa en índices que decepcionarían a cualquier futurólogo de hace cinco décadas.
* La población mundial sigue creciendo sin que la Ciencia y la Política hayan podido, o sabido, aplicar los consecuentes controles.
* La evolución cultural, pese a ser perfectamente objeto de planeamiento, prosigue por los inciertos caminos de mantener las diferencias, pues, como vemos, los avances no alcanzan al conjunto de la Humanidad, ni la economía es racionalizada.
* La enseñanza continúa intervenida por el Estado y poderes fácticos para sus finalidades. Y, todavía, muchos millones de niños no reciben ninguna instrucción.
* La gran mayoría de seres humanos vive en un estado de inmadurez emocional y de pobreza.
Tal como ocurrió en nuestra juventud, los voceros de la Ciencia vuelven a anunciar, en la actualidad, los nuevos estados de auge que alcanzarán los seres humanos en un próximo futuro. Nosotros, después de haber oído los de hace cincuenta años y vivido para comprobar el fiasco, nos sentimos decepcionados. No era esto lo que se había predicho. La actualidad no se ajusta  a aquellos pronósticos.

Extraído del libro de Mario Simbio   Pensamiento Anticuado (2.013).

 

 

 

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