Las veracidades indeseables de los viejos

Cuando tienes la vía expedita para entender estás cargado de años y te encamina hacia tu propio patíbulo. Los viejos, escuchadores por edad, por prudencia, o porque no nos queda otro remedio, nos damos cuenta que ese mayoritario grupo que juega con el poder ha elaborado procedimientos para mantenernos callados. Y nos silencian porque diciendo la verdad, aprendida en los periplos de la vida, nos convertimos en personas incómodas para su estabilidad. Se saben observados en profundidad y se dan cuenta que no pueden engañarnos.
 Nosotros los callados, con suficiente edad para ser considerados ancianos, somos portadores de veracidades indeseables. Y como nuestra presencia les inquieta, nos adulan y agasajan con tal de que estemos mudos. Así que los veteranos, mientras no digamos nada, somos personas profundas, sabias e interesantes.

Del libro La Alegre Ignorancia de Mario Simbio

 

Obra

Vrubel



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