El TRANSHUMANO

CON NOTABLES DIFERENCIAS CUALITATIVAS

No veo razón alguna para objetar la implantación un componente orgánico o mecánico para sobrevivir o superar una incapacidad. Pero parece inadmisible que se utilice para la dotación de algunos y erigirlos por encima de la mayoría,

 Una idea que comienza a implantarse entre las “élites sapientes” -producto de los cuestionados y actuales sistemas oficiales de enseñanza y, por tanto, con pensamiento anticuado- es el de hombre o mujer trans, fruto de la intervención de la Ciencia en su evolución natural.

Mediante oportunas actuaciones, se puede alcanzar mayor longevidad, mejor talento para muchas cuestiones y otras habilidades imposibles para el humano actual. Esta intromisión podría dar lugar a un “trans-humano” con notables diferencias cualitativas con los hombres y mujeres del presente.

Ya ha comenzado esta ingerencia en la evolución natural de nuestra especie, sin que tengamos el dominio de la otra evolución que igualmente experimentamos: La cultural. Si obtuviéramos su control –racionalmente  es viable– seria posible crear modelos de perfeccionamiento social favorables al conjunto de seres humanos, de forma que se eliminara toda situación de marginalidad, pobreza y los bienes del conocimiento llegaran a toda la Humanidad. (En el libro el “El Zoquete Perfecto” se tratan ampliamente estas cuestiones).

En nuestras actuales sociedades, dominadas por el pensamiento anticuado, se corre el peligro que estos potenciales logros se utilicen para construir nuevas élites de ciudadanos superdotados, nuevas aristocracias intervenidas genética y orgánicamente para dirigir y para situarse por encima del destino común.

Muchos divulgadores científicos se manifiestan en este sentido, lo justifican con los consabidos conceptos de “no somos iguales”, “existen personas más inteligente que otras”, “la humanidad necesita de seres excepcionales, etc.

En la antigüedad, con el auxilio de la metafísica, se crearon los dioses, y, bajo su amparo, nacieron profetas, caudillos, emperadores y reyes divinizados. En la actualidad con el auxilio de la ciencia se pretende crear replicantes, superhombres, mutantes, robocots y se proyectan las nuevas y letales armas con que libraran sus futuras batallas.

 

¿Quiénes serán sus enemigos?

-Los enemigos se inventan o se fabrican, ambas cosas están al alcance de cualquiera.

-Las fábricas de enemigos son el Estado, las ideologías, las religiones, los partidos políticos, las corporaciones ambiguas (“El Zoquete Perfecto”, Pág. 27), los medios de información…

-Para el pensamiento anticuado, el adversario está en cualquier parte, hemos sido educados con esa suposición.

El enemigo somos nosotros. Para las nuevas elites de ciudadanos superdotados, el contrario está en la sociedad horizontal. Es de suponer que todas esas nuevas y letales   armas se proyecten para matarnos.

 

NO HAY ENEMIGOS

En cambio, en la sociedad madura no hay enemigo. Existen:

– Demente.- Carente de juicio.

– Adicto o fanático.- Dominado por los idearios, pasiones, droga o juego.

– Engañado.- Equivocado en lo que cree, piensa o hace

– Confuso.- Sin saber qué directriz tomar.

– Indiferente o dormido.- Marcha sin preocupación a merced de las circunstancia.

La sociedad madura no necesita  jueces, policías ni ejércitos. Son muy valiosos los educadores, profesores, investigadores, siquiatras y sicólogos con preparación científica.

Queremos aceptar la finitud, eliminar el dolor, el sufrimiento, vivir en paz y felicidad. No aspiramos a existir en realidades virtuales, ni ser réplica de nosotros mismos, ni ser privados de nuestro potencial introspectivo. Construyendo máquinas que nos superen no nos harán emocionalmente maduros.

 

UN GRAN ERROR

Todos los que hacemos con rigor introspección y autoanalisis sabemos de la insondable magnitud de la realidad interna, de la singularidad y gran complejidad de sus sucesos, del desconocimiento de las causas que los desencadenan, de la imposibilidad de conceptuarlos y expresarlos con palabras y de la influencia del observador sobre lo observado, de forma que cada individuo tiene su particular perspectiva.

La dimensión de nuestra interioridad es tan compleja que renunciamos a describirla y a reproducirla, aunque,  a veces, recreamos particulares retazos. Sin objetivación ni lenguaje solo lo podemos insinuar –mediante un símbolo, una alegoría o una fantasía- nuestra ambulación por el intromundo, pero sin comprensión cabal y metódica como ocurre con el conocimiento científico.

La conciencia biológica es un proceso de millones de años, la introspección revela que en ella ha operado algo más que las cusas y los efectos.

Un programador que pretenda conseguir, o presumiera haber logrado un software de autociencia similar a la humana, es, introspectivamente, un craso ignorante. Su logro solo sería una simulación que realizaría rápida y puntualmente ciertas funciones específicas.  El resto seria actos de prestidigitación hechos para maravillar a incautos ciudadanos.

Texto extraído del libro de Mario Simbio  Pensamiento Anticuado. Para bajarlo o consultarlo pinche aquí.

 

Pintura

Tito



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