La mujer en el arte y en su naturaleza

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Guste o no a las actuales defensoras del feminismo a ultranza, que tratan de dogmatizar a toda la sociedad con algunas de sus teorías radicales, y en concreto, frente a toda tendencia de la mujer como representación de los dones de la estética de su cuerpo en todos órdenes, imponiendo reglas fijas de carácter unipensantes y estereotipadas. Nadie –excepto en las dictaduras– puede dar las directrices de comportamiento social, al margen de las leyes establecidas. Hay que aceptar y respetar todas las decisiones unipersonales, sin imponer una norma de pensamiento uniformado.
La mujer y la preciosidad de su cuerpo es una realidad histórica, que aún se debe mantener por mor de las agraciadas formas de su organismo, como belleza permanente y natural de su cuerpo. Creo que yerran y llevan a extremos equivocados la libre decisión de las féminas en sus prerrogativas en su lucir sus lindas anatomías. No se puede coartar la libertad de criterio y decisión de las otras muchas mujeres, lo que con su mente y su cuerpo, deseen hacer en su emancipado albedrío. Lo contrario es imponer una facciosa ética y moralina que rayan lo grotesco.
Las féminas que voluntariamente decidan aprovechar sus dones de belleza generadas por la naturaleza en sus cuerpos y mentes, no pueden ser coartadas por la contrariada opinión de otras mujeres que, forman ya una mínima mayoría, en la lucha por los irrevocables derechos a la igualdad entre los dos géneros que predominan en nuestra sociedad. Pero no confundamos el culo con las témporas. Por desdicha, solo se reclama este derecho en la sociedad occidental o en el mal llamado primer mundo; el resto queda a la deriva de los caprichos y egocentrismos varoniles.      
La mujer por su belleza de cuerpo, por su grácil disposición en sus ademanes de la personalidad femenil, el estatus del mismo cuerpo de mujer, inigualable y de admirable coquetería, ha sido desde todos los primitivos anales de la historia una privilegiada referencia y preferencia estética, para en ella inspirarse los artistas de la plástica y en otros medios de comunicación. No se trata de aplicarles el calificativo de mujer objeto ni frívola, ni incitadora al banal sexo en mentes calenturientas o depravadas. Es un ser pensante que decide de forma individual y bajo su libertaria responsabilidad, donde quiere estar en su profesión y en prestación de sus atributos físicos. Nadie, ajenas a sus razonamientos puede decidir en su libre pensar, y en sus formas de entender sus vivencias; ni tampoco, que adopten una errónea conducta, que la entienden como no progresista.  
Es admirada la sensitiva mujer durante su insoslayable maternidad e instinto de procreación en el postparto, desarrollado en la protección de sus retoños. La mujer ha sido en este tema, continua inspiración y pleitesía por parte de los artistas como única referente generadora de vida humana, y en la que tantas creaciones y variaciones existen desde la prehistoria hasta la actualidad. La mujer en su belleza corporal y simbología, ha sido y es, inigualable y primordial musa para los artistas en todos los géneros del arte: música, pintura, escultura, grabado, cine, fotografía, etc. Especialmente, el artista de la plástica, que se ha inspirado en todas las épocas de la historia en las beldades de la mujer para desarrollar sus creaciones artísticas, en todo género de medios y lenguajes expresivos.
La belleza femenina, además de las aludidas maternidades primitivistas, se instaura en la Grecia antigua, a. C., con imágenes esculpidas, tanto de hombres como de mujeres, para exaltar las bellezas corporales extraordinarias que poseen. Era una metafórica interpretación de la divinidad humanizada en los cuerpos perfectos de los seres humanos y transferirlos al arte. Quién puede tener la ocurrencia de pensar que la Venus de Milo; Venus del espejo, de Velázquez; La maja desnuda, de Goya; David, de Miguel Ángel o Discóbolo, de Mirón, como aberraciones del cuerpo desnudo que incitan a la violencia sexual.  
La belleza femenina se refunda en el Renacimiento, iniciado en la Roma clásica. Se apoya y retoma toda la cultura helénica, basada en la belleza emblemática y en el prototipo de la belleza de la mujer para ser plasmada en sus esculturas e idolatradas en las divinidades del Olimpo. Estas estéticas de los cuerpos desnudos tenían como símil mitológico las bellezas de las deidades intrínsecas en la misma naturaleza.
Esta errada deriva feminista, ha calado en censuras contra las obras de arte  de desnudos expuestas en los museos, como vergonzantes piezas contra el honor, la moral y los respetos hacia las féminas. Para nada pueden ser censuradas las obras de arte, por mor de esta febril y torpe coacción de los movimientos feministas, para que se retiren dichas creaciones de arte. Egon Schile, llevó a sus lienzos y basó gran parte de sus obras en los temas eróticos (que también es una parte de la naturaleza viva animal). Por esa razón primordial en la temática del artista no hay que demonizarlo ni retirar sus valiosas obras. La falsedad moral de Facebook no permite desnudos en sus páginas, retirando incluso, una grandiosa obra de arte, por ser un desnudo con un natural y destacado sexo femenino, “El origen del mundo”, de Gustave Courbet.
Los desnudos y el sexo han sido temas tabús desde los principios del mundo. Y  absurdamente, lo seguimos sufriendo en nuestra era. No hay nada más original y natural para la contemplación estética que los cuerpos desnudos; y el sexo para la necesaria salud de los mortales. Son paradojas de las mentes retorcidas quienes aplican sus adoctrinamientos. Precisamente, esas prohibiciones moralinas han dado muchos réditos económicos a tantos.  
Opino que el cuerpo humano, muy en concreto el de la mujer, es de una belleza como pocas ha creado la naturaleza. No solo transmite complacencia estética su contemplación, sino que además, reconforta los sentidos a los que reconocemos esa extraordinaria belleza femenil (para mí, especialmente como artista de la plástica en todas sus referencias). Y así será por los siglos de los siglos, muy a pesar de sus censuradores. Por mal que les pese a las puritanas y a las caducas doctrinas religiosas, al posicionarse en contra el cuerpo desnudo de los seres humanos, en hombres vs mujeres. En nada puedo estar de acuerdo, en que sean los cuerpos de las mujeres borrados de la estética viva y dinámica que en ella subsiste.
Muy a favor, y manifiesto todo mi apoyo a la mujer en la defensa por una igualdad en todos los órdenes de la vida en sociedad. Aunque cada una/o, con la aplicación de sus favores y privilegios correspondientes al género y a la intelectualidad que la naturaleza le ha concedido. Y rechazo el canallesco  y asesino machismo cavernario.
Un anacrónico tema aberrante, es el obsceno trato dado contra las mujeres por una parte interesada y aprovechada de la sociedad. Ni que decir tiene, que la mujer es tan inteligente y tiene los mismos valores que el varón, y está capacitada para desarrollar cualquier actividad con iguales éxitos. Con esas competencias debe tener igualdad de salarios en los respectivos empleos que desempeñen. Y para más inri, las mujeres han sido las más perjudicadas con la atrofiada reforma laboral de 2008, elaborada por el PP (en favor de la clase empresarial). Hay que derogar, con todas las urgencias, las arbitrarias imposiciones y extremados privilegios que se ha autocreado la sociedad falocrática desde tiempos inmemoriales.

 

 



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