INTRODUCCIÓN – LA ALEGRE IGNORANCIA

INTRODUCCIÓN – LA ALEGRE IGNORANCIA

Durante mi vida como hombre pensativo no he tenido relevancia, ni siquiera dentro de la pequeña población donde nací y he vivido. He sido ciudadano de pasear despistado, de decir adiós, de estar con personas llanas y de hablar con quien se tercie; sin premios, distinciones ni elogios. No he dado motivo para ello. Encontrar lectores y sobre todo comprensión dentro de este reducido entorno físico, histórico y cultural no es fácil. Tampoco el asentimiento de mis escritos por la mayoría la de personas que habitualmente trato: jóvenes ilusionados con la vida y mayores más o menos decepcionados, pero con ideas bien cimentadas e inamovibles. La proyección hacia este público heterogéneo o al exterior es difícil porque soy un autor novel, desconocido y aislado, que con más de setenta años escribe sobre temas controvertidos. ¿Por qué en esta etapa final de mi vida me tomo la molestia de redactar unos libros que aparentemente van en contra de la opinión general y recelan de muchas cuestiones que creemos inamovibles? Me he hecho esta pregunta muchas veces y creo haber encontrado la respuesta en “porque sí, – 8 – por voluntariedad” ¿Sin motivo, por simple obstinación o antojo? No, son razones profundas que pueden estar implícitas en el temario de esta obra y en la necesidad pura y simple de recrearla. He hallado numerosos humanos incitados por la voluntariedad. Artistas (escritores, pintores, escultores, músicos…) seriamente dedicado a sus obras sin importarle notoriedades, distinciones o reconocimientos; ciudadanos generosos que practican la benefactría sin pretender nada a cambio; personas que transmiten bondad y son integradoras de valores humanos sin darse importancia, etc. Dentro de nuestra cultura –dominada por los convencionalismos y a la deriva ante tanto culto a la personalidad, proliferación de hombres ilustres y por la desmesurada exaltación del intelecto– subyace una corriente de ideas y tendencias que podríamos llamarla la vía de la voluntariedad donde las obras son un fin en sí mismas y sus autores, haciendo gala de madurez emocional, se sienten satisfechos de ser sus agentes, sin necesidad de premios, reconocimientos y homenajes.

ANTECEDENTES DE LA ALEGRE IGNORANCIA

Tiempo atrás, absorto en la redacción de este libro y teniendo más de la mitad escrito, mi joven amigo y colaborador, el psicoterapeuta J.C.R.D. (prologuista de El Intronauta con el seudónimo de “el hombrecito de caucho”), me regaló la ingeniosa obra de Nicolás de la Cusa La Docta Ignorancia (publicada en 1440), una forma de platonismo propia del renacimiento con cierta coincidencia titular e incluso intencional con nuestros textos, pero que se desarrolla por muy distintos caminos. Trataremos de describir la alegre ignorancia no como doctitud y sí como manera, muy común en personas sencillas, de encarar la incomprensión existencial; al margen de alardes intelectuales y astucias de la ilustración que no esclarecen ni disipan sino más bien ensombrecen y enmarañan, favoreciendo la existencia de élites “sapientes”. El objetivo general de este tratado es argüir que ciertas formas de introspección y autoanálisis serían factibles para encaminar a los humanos hacia horizontes existenciales de amplitudes ilimitadas, y que su inclusión en los sistemas de enseñanza llevaría a un nuevo estadio de civilización. La acción y efecto de concebir de esta manera que llamamos alegre ignorancia no es una forma irreflexiva y frívola de planteamiento vital, tal como la expresión podría dar a entender, sino un modo integral de captar y proceder genuino, sin necesidad de compresiones ni explicaciones; y sin personalidades, expertos, versados, distinciones, y honorabilidades.

INCOMPATIBILIDADES

Dado que todos estos textos han sido sugeridos por gentes llanas, espontáneas y naturales deberían estar escritos en lenguaje coloquial pero no ha sido posible, el pensamiento y la palabra tienen incompatibilidades difíciles de insuperar, y hemos de recurrir a maneras de expresar especializadas para darle significado, sobre todo a la primera parte. Hacerse entender e interesar; dos problemas que han de converger en una trascripción entendible, la cual, espero haber conseguido. Tiene dos partes diferenciadas: En la primera hacemos preguntas incontestables que van mas allá del conocimiento y como avenimos con la imposibilidad de comprender. En la segunda mostraremos la perspectiva vital que se advierte teniendo en cuenta estas limitaciones.

LA NECESIDAD DE LECTOR

Mis circunstancias no me permiten perder a ningún potencial lector y si alguna de las partes de este libro resulta incompatible con algún modo de pensar, existen otras que pueden tener provecho, al margen de lo que se imagine, considere o discurra. Una vez comenzada la lectura, por cualquier motivo, se decide abandonarla, creemos que sería interesante ojear antes Las Conferencias de Osvaldo Agudo y Ovidio Pizarro  y Los tres Discursos de Rosa Latente (Pág. 166 ). Hemos querido hacer una obra abreviada con la finalidad de facilitar su análisis. Tienes varias opciones : Puedes hacer una lectura sosegada desde el principio, ojear el libro y comenzar por lo que consideres más relevante, empezar por la segunda parte y acabar en la primera o simplemente “echarle un vistazo” y examinar lo que te interese.

PREFERIRÍA SER PERSONAJE ANTES QUE AUTOR

Mi gusto hubiera sido, no ser pensador sino personaje, y no conjeturar sino experimentar. Muchas de las cuestiones que trato las he comprendido tardíamente y con acopio de años, y, por consecuencia, no puedo ser muy empírico. Como en libros anteriores recurro a personajes que son trasfondos de algunos amigos/as colaboradores voluntarios. EL ÁMBITO NATURAL Y la isla (Gran Canaria) vuelve a ser el ámbito natural de estos escritos, la cubierta subliminal de las cuestiones que se narran, el mundo circunscrito que permite cierto tipo de observaciones insólitas y la parte ideal que representa al todo.

 

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LA ALEGRE IGNORANCIA

 

Pintura

Roerich



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