INTRODUCCIÓN – PENSAMIENTO ANTICUADO

INTRODUCCIÓN ANTICURRÍCULUM Y ALGÚN DATO “ABIOGRÁFICO”

Soy hombre menudo por disposición genética (¡Malditos genes!), insignificante por mi irrelevancia social (¡Qué se va a hacer!), en continuo encogimiento debido a la edad (¡Por si fuera poco!), que piensa en actitud de reflexivo ignorante y no en calidad de experto. No alardeo de saber. No me avalan méritos reconocidos. No pertenezco a academia. No me acredita ninguna institución ni he sido becario. No me facultan éxitos significativos, no he obtenido premios, distinciones, nombramientos, dirigencias ni cargos. No he realizado máster. No he sido ponente ni he participado en congresos. Jamás he hecho publicación de impacto en revista especializada. No poseo créditos de apoyo. En mi vida he disertado públicamente. Nunca he presidido mesa, ni he sido presidente de organización (salvo de la comunidad de vecinos). No recuerdo haber recibido subvención del Estado. No me importa ser el “último mono” y me trae sin cuidado que me ignoren. Cuento con un punto de vista, acopio de ideas, ganas de escribir y años suficientes para sancionar lo que digo. Las razones a exponer no necesitan ninguna validación.

EL REGRESO DE LOS DIOSES

En esta etapa de la vida, he vuelto a recuperar a compañeros que antaño se alejaron porque sus titulaciones, éxitos académicos, puestos del Estado, dirigencias polí- ticas… les hicieron estar, aparentemente, por encima de mí y de la mayoría. La jubilación los ha devuelto al redil, al rasero en que estamos la generalidad de los humanos; terminaron sus días de gloria. El Poder los aparta después de haberles extraído vitalidad, facultades, talento y utilizarles en su propia persistencia e inamovilidad. Algunos conservan su orgullo pero la mayoría llega con consternación, desaliento y aferrados a sus recuerdos. Llevando, como pueden, el miedo a que un tumor, un ictus, un infarto o un Alzheimer acabe con ellos. Lástima del cerramiento intelectual, que sobreviene con la edad, porque tienen la adecuada disposición de ánimo para entender mis textos. El trasfondo de esta obra, como las anteriores, plantea la necesidad de un cambio esencial, no solo en cuestiones económicas y sociales, sino en la forma de entender y plantear la existencia, de modo que no seamos cadáveres antes de tiempo, ni zombis de por vida.

LOS TRES LIBROS

He publicado tres libros –este es el cuarto– pero me referiré solo a dos: El llamado El Zoquete Perfecto, donde conformé sin pudor mi perfil de ignaro y, desde este punto vista, analicé al Estado como animal metafísico; cuestioné los métodos oficiales de enseñanza, el modo de entender la inteligencia, la erudición instituida, el culto a la personalidad, la proliferación de hombres ilustres… y defendí la autosuficiencia, la horizontalidad en la relaciones humanas, la idea del genuino, etc. El titulado “La Alegre Ignorancia”, en el que desarrollé la significación de sensinencia (viveza, actividad o desenvolvimiento, en temas que están más allá de la comprensión y la Ciencia declara fuera de su dominio) y analicé algunos problemas sociales bajo este referente; la eviterna (pensar y actuar como si la muerte no existiera, muy común en la actualidad); la acojonosis (enfermedad cultural producida por las amenazas de la vida); la civilización emocional, etc.

UNA TENAZ HESITACIÓN

Consultados textos, oídas numerosas opiniones, examinados y experimentados ciertos fenómenos, y pensado durante años sobre ello, he llegado a la conclusión de que, pese al optimismo científico, a la tecnología, a la neurociencia, al saber biológico, al conocimiento del universo, etc., persistirán las grandes dudas. Aunque, como ya he dicho en muchas ocasiones, no es lo mismo una grosera y ordinaria manera de ignorar, muy habitual actualmente, que un estudiado y pulido modo de asimilar el ceñimiento, la incapacidad y la incomprensión. Para afrontar de la mejor forma este desconocer es necesario:

1º. Disciplina. Para que no te atrape argumentación de conveniencia sobre el conocimiento, ni te engañen falsas promesas de sabiduría y prosperidad.

2º. Saber nadar dentro de un mar de dudas.

3º. Soportar, impasiblemente, a miles de presuntos sabedores.

4º. Tolerar las múltiples ideologías que todo lo explican.

5º. Aguardar la ocasión –si te la dan– para exponer tus reparos y las consecuencias que resultan de ello.

6º. Aceptar que, en algunos casos, no vas a ser entendido. No obstante, puedes tener compensaciones inestimables. Como podrían ser: Una especial perspectiva. Una libertad mental sin restricciones. Certeza de que esta bruñida, refinada y alegre ignorancia, compatible con cualquier saber limitado y humanista, resulte beneficiosa al conjunto de seres humanos. Encontrar coincidentes. Personas que, por diversas vías parecidas o distintas, han llegado a similares conclusiones.

UN CONFUSO COMIENZO

Aunque aparentemente imaginario, el episodio que cuento al principio es verdadero. Mi pretensión era escribir una breve obra sobre la muerte y su aceptación, pero el argumento tomó un rumbo imprevisto debido a unos personajes aparentemente incontrolados. Uno de ellos, JCR, introduce la noción de pensamiento anticuado. Luego, presenta a un grupo de coincidentes. Juntos dan forma a lo que llaman la medular, un medio que sirva de punto de partida para la liberación del pensamiento. Posteriormente, valiéndose de la ficción ¿Hubo en Almatriche (Gran Canaria) un agujero de gusano?, hace futurición de una sociedad concebida con algunas ideas expuestas en este y en trabajos anteriores, en los que predomina la madurez emocional sobre la tecnología. Consta de dos partes: El Manifiesto, que expresa breve y sencillamente la actitud que precedió y ocasionó los grandes cambios sociales que se narran. La Futuridad Posible, descripción lacónica e ilusoria de una sociedad del futuro. Se amplía con algunas historias adicionales y apartados complementarios sobre la existencia, la tecnología, la experiencia, la introspección y el autoanálisis…

DOS NOCIONES DIFERENTES

El libro se desarrolla entre dos perspectivas bien distintas que delimitamos con dos sencillas frases: No es lo mismo decir falleció de un cáncer, que expresar murió porque todos morimos. Enuncian dos nociones diferentes. La primera, alude a una alteración de la salud capaz de acabar con la vida y, por tanto, insta a realizar investigaciones para erradicar la enfermedad y prolongar la existencia en este mundo. La segunda, promueve la madurez emocional que permita la aceptación de la vida tal como es, impermanente, finita y corta, por muchos años que se cumplan. Consecuentemente, es mucho más importante la calidad de vida que la duración. No obstante, estas dos actitudes no son contrarias y pueden complementarse perfectamente. En la actualidad, la primera es obsesiva; la segunda, apenas se tiene en cuenta. En esta obra, ambas han sido contempladas con equilibrio. Entre las personas que frecuento, no es común encontrar adaptación a la finitud. Pasan sus vidas entre protestas, miedos, vacilaciones y estrechez intelectual, muchas veces sin fundamento. Ello pone en evidencia que una vida no es suficiente para alcanzar la madurez emocional. Por eso, insisto en que la educación emocional forme parte de cualquier proyecto educativo y en la práctica generalizada de la introspección y el autoanálisis.

HEMOS OÍDO MÁS QUE HABLADO

Procuro que mis textos se sustenten por sí mismos, sin buscar apoyo en el pensamiento de otros autores. Existen similitudes e influencias, pero no seré quien las señale, porque me limito sencillamente a pensar. Abomino la violencia y soy incompatible con cualquier radicalidad, venga de quien venga, incluso con la mía. A lo largo de mi vida, he escuchado más que hablado. De no ser así, no habría escrito este tipo de libro.

 

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PENSAMIENTO ANTICUADO

 

Pintura

Roerich



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