INTRODUCCIÓN – SUEÑOS VIGILATIVOS

INTRODUCCIÓN

“Nadie ha vuelto a confirmarlo”. Una respuesta tonta, pese a ser la réplica más frecuente que he oído, incluso en personas con notable nivel académico ¿Cómo va a retornar, si es evidente que el cuerpo físico y tangible del difunto ha sido cremado y reducido a cenizas, o se torna tan pestífero y descompuesto que sus seres queridos demandan la sepultura inmediata? No aludimos a presencia física, residuos, restos mortales, ni a obras, recuerdos o bienes dejados tras la muerte; planteamos si nuestra siquis, yoidad, espíritu, ánimo, conciencia… tienen continuidad. Sabemos que no es prudente hablar de ello porque el tema conmociona, se considera de mal gusto y, por consecuencia, se relega en conversaciones y tertulias. De esta forma, el miedo se instala en el inconsciente, no pierde actualidad ni presencia y afecta la vida de cualquiera.

LA ANGUSTIA EXISTENCIAL

Fue por los años cincuenta del pasado siglo veinte, cuando se puso de moda la “angustia existencial”. La que conocí, en algunas personas de mi entorno, tenía carácter desgarrado y negativo nihilismo, aunque era más acentuado el deseo de estar de actualidad que el sentimiento de desesperanza ante el sentido de la vida; había mucho fingimiento y poca idea cabal del significado profundo de esta sensación. A mi entender, una pose que adoptaron por algún tiempo cierto número de intelectuales hasta que dejó de ser novedad; no obstante, fue una bonita moda de melancólicas relaciones y resignados pareceres en que pocas cosas merecían la pena, salvo la ayuda mutua. Pese a que no era muy auténtico, había un trato refinado, compasivo y condescendiente que resultaba grato. Fue por año 1962 cuando también entré en crisis existencial con gran perturbación de ánimo. Un conflicto que en mi caso no se manifestó con la aceptación y pasividad observada en los intelectuales existencialistas. No tuve más opción que plantarle cara.

TOQUÉ MUCHAS PUERTAS

a).- Me familiaricé con cementerios y sus osarios, nichos, panteones, mausoleos, lápidas, epitafios e imágenes. Contemplé el arte funéreo, bello, conmovedor y acaparado por magnates, personajes famosos y gente adinerada para conservar sus polutos residuos: puro autoengaño.

b).- Consideré lo que dicen los clérigos y sus postulados basados en la fe, libros sagrados, juicios, premios, castigos…Estas creencias ensombrecieron, aún más, el ya oscuro panorama que se me presentaba.

c).- Me interesé por las opiniones científicas, quedó claro que su método no es adecuado para esta investigación por las siguientes razones: la complejidad de la mente y su imprevisibilidad; la índole, variedad y especificidad de sus manifestaciones; la imposibilidad de ser reproducidas en laboratorios u otros marcos de experimentación y, por tanto, no permiten formalismos, ni rigurosidad, ni conclusiones inapelables; por las maneras distintas que tiene cada individuo de asimilar la experiencia y manifestarla, significadas en mis libros con esta frase: “Lo que vale para ti no sirve para mí”; por las reticencias y recelos (no sé el por qué) que existen entre los hombres y mujeres de ciencia y académicos para plantear este tipo de cuestiones. Todos hemos sido educados por el sistema de poder imperante en la eviterna. (“Estado de ánimo del que piensa, siente y actúa como si no se fuera a morir y cree que el medio en que vive es estable y permanente”. Definición del libro “La Alegre Ignorancia”, pág. 112). Actualmente la Ciencia, sobre todo, la médica, –con notables y beneficiosas repercusiones– tiende a considerar nuestra actividad síquica como una cuestión exclusivamente cerebral. Para nosotros, esto es un reduccionismo necesario pero a todas luces insuficiente.

d).-Estudié las teorías espiritistas, sus defensores, sus detractores y sus grandes imposturas. Hay un factor, que caracteriza todas mis obras, que me desliga de estas impugnadas doctrinas: la libre manera de pensar. Ni por asomo aceptaría a un 6 6 intermediario –o sea a un médium– para “relacionarme” con mis difuntos.

e).-Leí numerosos libros, de los cuales he hecho el siguiente clasificatorio: -Testimoniales, algunos muy interesantes, su autor o autores dan cuenta de sus experiencias. -Esotéricos, donde no faltan trabajos excepcionales refrendados por la autoridad del prosista. Este se valida atribuyéndose una facultad extraordinaria de muy difícil demostración como la clarividencia, que da lugar a dogmatismos porque sus proposiciones se constituyen en principios innegables, que fundamentan ideologías, sectas, asociaciones, etc., condicionantes de la libertad genuina. -Parasicológicos, la parasicología es una “ciencia a medio gas”, “un querer y no poder”; pretende dar categoría científica a hechos insólitos que por su naturaleza no encajan dentro de los requisitos exigidos por la Ciencia para fundamentar una demostración. Teniéndolo en cuenta, y considerando la ingenuidad del parasicólogo, no vi razón para no escuchar sus puntos de vista. -Supersticiosos, considero una pérdida de tiempo hablar de ellos.

f).- Me “sometí” a un sicoanálisis. Otro tema todavía en boga a principio de los años sesenta era el sicoanálisis. Tenía sobre esta materia una idea estereotípica, motivada especialmente por una serie de películas con trasfondo froidiano, especialmente “Spellbound, de Alfred Hitchcock, 1946. Conjeturaba que, tal como se daba a entender en este film, mi conflictividad se debía a un trauma de la infancia. Al poco tiempo del proceso comprendí que la cuestión era mucho más enmarañada, mi ansiedad tenía varios orígenes y, entre ellos, no 7 7 estaban excluidos el presente y ni el propio hecho de vivir. A los nueves meses, el alto coste de esta sicoterapia y mis dudas sobre su eficacia me hicieron abandonarla. Sobre las bondades e inconvenientes del sicoanálisis hay innúmeros trabajos de especialistas con más conocimiento sobre el tema. Como usuario señalo lo siguiente:

1º.- Mis problemas no eran específicamente sexuales, tampoco la figura de mis padres tuvo el papel tan determinante que se me insinuaba.

2º.-El tratamiento sicoterápico pretendía adaptarme a un Sistema que me había excluido proclamándome inepto. Porque mis dificultades provenían: de mí escaso rendimiento escolar y, consecuentemente, de las bajas calificaciones obtenidas; de la vergüenza que, en presencia mis profesores, tuve durante años; de la inferioridad sentida ante mis compañeros de estudio; de no haber aprovechado la oportunidad que se me daba de aprender; del disgusto que ocasioné a mis familiares; de tener que buscar sin saber cómo un medio de vida… Estos sentimientos de culpa, desconozco el por qué, no salieron a relucir en toda su profunda magnitud durante la terapia sino después de cierto tiempo. Por ello, abogo por un procedimiento psicoanalítico que expansionara el ánimo, que liberara al individuo de sujeciones, cargas y reducciones a las que el sistema lo somete y que lo posicionara para que él, por sí mismo, continuara su maduración emocional.

¿QUÉ SOY?

Tal vez, el descalabro lo produjo inicialmente esta pregunta que señorea en todos mis libros y que me hice desde muy niño: ¿qué soy? Demanda la propia esencia y sintetiza todo el problema del ser y la existencia. La interpelación persistió en los años 8 8 siguientes y me creó un serio conflicto, nadie me daba respuestas convincentes; ni los profesores, ni las asignaturas, ni las clases de religión. Había discrepancia entre los conocimientos que impartían y lo que quería saber. Este problema afectó a todo el proceso de enseñanza y contribuyó a forjar mi ineptitud. Tampoco obtuve la plena conciencia de estos conflictos durante el periodo de sicoanálisis sino como efecto beneficioso a largo plazo porque: amplió la capacidad de analizarme y consecuentemente a prevenir depresiones; fortaleció mi voluntad; contribuyó a resolver mi gran problema del momento, buscar un medio de vida –lo conseguí después de cierto tiempo–; facilitó la aceptación de los inconvenientes y limitaciones de la vida, etc. Según mi entender como usuario, el sicoanálisis tiene su mejor efecto en periodos extensos, es tratamiento para personas jóvenes. Lo imagino como prácticas en escuelas y colegios como forma de liberación interior, medio de libre pensamiento, de emancipación sicológica y de superación del Sistema. Habría que darle otra apariencia, hacerlo más solemne y ceremonial para que calara en el ánimo de los alumnos. Su beneficioso resultado se haría evidente en la edad adulta

TAMBIÉN ME INTRODUJO EN EL MUNDO DE LOS SUEÑOS

Las exámenes de algunos sueños realizados durante la terapia abrieron con el tiempo las puertas para la dilucidación que ofrezco en este libro, basada exclusivamente en mis observaciones y con inclusión de tres sueños aportados por mis amigos y coincidentes Carlos Rey Domínguez (Motos Volantes), Charina Quintana Pérez (Viaje en el Tiempo) y Carmen Sánchez Iglesia (Una Bella Historia).

Más que hacer una exhaustiva hipótesis, he escrito con la intención de exaltar la belleza de lo soñado. Si embargo, creo que los cinco elementos interventores que explico en la pág… (Prenotación, Evanescencia, Nivel de Conciencia, Registro Memorístico y Afectación Emocional) son interesantes para cualquier persona interesada en investigar. También pueden ser útiles otros supuestos previos que he utilizado en las observaciones. En cuanto a la polémica última parte de este libro, manifiesto de antemano:

1º).- No pretendo hacer demostración ni descubrimiento sino sencillamente describir –bajo unos supuestos que hemos establecido, sin hacer presunción de verdad– lo observado en un largo periodo de escudriño.

2º).- No he renunciado a exponer la crítica social que se desprende de las ensoñaciones.

3º).- Ofrezco una perspectiva del inconsciente desde distintos puntos de vista, teniendo en cuenta el dominio superlativo que este Sistema, basado en el poder, tiene en lo que entendemos por realidad y, también, sobre la idea y concepción que hacemos de nosotros mismos.

4º).- No soy científico ni académico, soy un artista fascinado por la hermosura de un entorno y trato, de alguna manera, de mostrarlo como obra de arte.

EL ORDENAMIENTO

El mundo de los sueños es como una existencia paralela que cada cual vive a su modo y, al igual que la vida diaria, tiene sus particulares experiencias. Quienes se tomen la molestia de prestar atención a sus ensoñaciones, durante un periodo razonable de tiempo, se llevarán grandes sorpresas. Comenzaremos con un denso pero necesario capítulo sobre introspección. Sin ella, sería imposible exponer con cierto orden un tema tan enmarañado como este. Hablaremos del Soñante, que se enfrenta a un conjunto de factores y circunstancias imposibles en vigilia pues es el productor, actor y espectador del espectáculo de los sueños. Conoceremos al Loy, el yo del inconsciente. Tendremos múltiples personalidades. Sabremos de las utilidades del soñar. Comprenderemos que el tiempo funciona de distinta forma. Estaremos al corriente de paseos oníricos, saltos instantáneos, de los esquicios, del cuerpo bis, del Allende, de la ciudad de Cercalejos, de la montaña Mirífica, de Costa Montaña y de playa Perpetua. Abriremos una puerta al inconsciente profundo y sentiremos presencias perdidas y, al final, descubriremos el secreto de las dos hermanas.

 

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SUEÑOS VIGILATIVOS

 

 

Pintura

Roerich



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