EL SIMIO VERGONZANTE

A la mayoría de los humanos les desagrada el evidente hecho de ser allegados de los simios. El rechazo está tan generalizado que es un tema tabú. Salvo en medios científicos, rara vez se toma en consideración y, si se hace a nivel coloquial, nadie lo tiene por serio ni suscita debate. Se observa con curiosidad al mono pero manteniendo la distancia, su familiaridad nos perturba. Se piensa que la cultura, la tecnología o las creencias establecen tal distancia que hacen de este parentesco una nimiedad que tuvo lugar hace millones de años. Pero el análisis científico evidencia algo bien distinto, el vínculo se mantiene hasta nuestros días.
El simio se manifiesta en nuestra conciencia, en el inconsciente, en nuestro modo de ser en nuestras sociedades… Esta apreciación no significa desprecio a chimpancés, bonobos, orangutanes y gorilas (estamos del lado de los valedores y protectores de su hábitat), sino objeción a la tonta manera de distanciarnos producida por la cultura, la religión, las ideologías forjando el mico instruido, docto en apariencia y primitivo en honduras.
Podríamos entonces entender a cierto tipo de humanismo como encubrimiento, autoengaño y huida. Fuga que no lleva a ninguna parte porque seguiremos siendo animales producto de una azarosa evolución en que los individuos mueren y las especies se extinguen.
¿Existe en nosotros un potencial capaz de liberarnos de todas estas determinaciones, restricciones y limitaciones?
La respuesta ha de buscarla cada cual en sí mismo.

Mario Simbio (no simio)


Pintura
Rousseau



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