POLVO DE ESTRELLAS

Persiste la creencia de nuestra importancia cósmica. En boca de personas con prestigio académico o científico, son frecuentes manifestaciones como estas:

EL UNIVERSO CONSCIENTE DE SÍ MISMO
“Si el Big Bang fue el origen del Universo, si la energía, la materia, el espacio y tiempo son sus resultados; los humanos igualmente somos parte de ese Universo: Concretamente, polvo de estrellas que ha evolucionado lo suficiente para discernir sobre su existencia, y, por extensión, el Universo ha hecho lo mismo. Y, por tanto, a través de un minúsculo y sensible órgano humano: nuestro cerebro, es capaz de reflexionar sobre su realidad”.

Cualquiera que de noche mire el cielo –abrumado porque al día siguiente le espera una agotadora jornada de trabajo– y piense en los problemas de la vida, no sólo siente su aplastante insignificancia ante el Universo, sino que tiene que emprender a diario una dura lucha por la sobrevivencia. La mayoría humana no se plantea estas florituras intelectuales, ha de ocuparse de problemas inmediatos por muy “polvo de estrellas que seamos”. El cerebro lo necesitamos para resolver los grandes inconvenientes de la inmediatez, no para que el Universo reflexione sobre su existencia.

Texto extraído del libro de Mario Simbio “Pensamiento Anticuado”. Para consultarlo o bajarlo pinche AQUÍ.

Pintura
Iván Aivazovski



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