Amenazantes sombras de ignorancia

No hay razón para que el más renombrado político, el mejor actor, el cantante óptimo, el más brillante científico, el intelectual de superior comprensión, el deportista de élite, etc.… sea el hombre más adaptado, el más maduro o el más adecuado para superar condiciones adversas. El sistema crea las condiciones para que estos “selectos” se expresen y manifiesten. Por lo general, ellos responden según la expectativa que los ha creado y no suelen ser susceptibles de producir cambios sociales en profundidad por mucho que se les valore y admire (todos nosotros, mediante la educación selectiva, hemos sido programados para el elogio y la admiración).
Muchos científicos, intelectuales y académicos son reticentes a plantearse estas cuestiones porque, como queda claro, perjudican a sus intereses personales. La inteligencia que preconizan, algunos de estos personajes, puede ser perjudicial y peligrosa porque se pone al servicio del poderoso, del capital, daña el medio, silencia la objeción, diseña armamento, es insensible al sufrimiento, pone alto precio a sus servicios, gusta de halagos y premios… y atiende el propio interés sin considerar el de los demás. Las sombras de ignorancias no controladas – por la introspección ni por el autoanálisis– se yerguen amenazantes para el conjunto de seres humanos.

Del libro de Mario Simbio “La Alegre Ignorancia”.

Pintura
Magritte

 



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