Inteligencia artificial

John MacCarthy definió en 1956, por primera vez, el concepto de “inteligencia artificial” como la capacidad técnica de hacer máquinas inteligentes, es decir, que puedan pensar, evaluar y actuar conforme a programas de cómputo para satisfacer algún objetivo o finalidad.

La mayoría lo asimilan al desarrollo de un algoritmo, que es como un manual de instrucciones. Si alguien lee 2×3= ¿?, sabe que le pide que sume 2 veces el número 3 y diga el resultado. El siguiente paso es construir un mecanismo que tocando determinadas teclas efectúe el mismo proceso. Y ya tenemos una calculadora.

Esto significa que si introducimos las variables adecuadas, podemos conocer el resultado de forma más rápida y segura que una persona física. La introducción masiva de bases de datos, nos permite manejar una mayor riqueza de conocimiento al menor coste.

Lo habitual es copiar de la vida real y reproducirlo casi siguiendo las mismas secuencias. Por ejemplo, una lavadora repite lo que habitualmente se hace de forma manual, al igual que tantos electrodomésticos que llevan incorporados un ordenador.

Por ello, se identifica todo este nuevo mundo de computadores milagrosos con el concepto de inteligente, cuando simplemente son aparatos mecánicos, que obedecen a instrucciones o algoritmos precisos

Pero esto no es exactamente lo que se entiende por “inteligencia artificial” o el nuevo concepto de “superinteligencia” y es interesante recordarlo, porque nos va a cambiar la vida, o como dice el filósofo sueco Nick Bostrom, destruirnos, porque es más peligrosa que la bomba atómica

Adelanto que no es un análisis ético sobre el uso de las nuevas tecnologías, especialmente después del descubrimiento de la fuga masiva de datos personales, la pérdida de privacidad o la utilización de los drones como armas mortales.

La diferencia está en que los programas no se definen exactamente con un algoritmo, se incorporan conocimientos, no descritos explícitamente, y permite que operen de forma autónoma y adopten sus propias soluciones. Es decir, que piensen por si mismo. Pueden incorporar información no referenciada y que no hemos previsto. Ya está pasando actualmente con Internet, que conecta ordenadores de forma incontrolada. La lógica nos anuncia que aventajará en breve a la capacidad humana de razonar y las máquinas aprenderán y darán respuestas a preguntas que ni siquiera nos hemos planteado. Es decir, crearan nuevas tecnologías que no podremos controlar y al margen de los intereses humanos. En eso nos superan. Piensan más rápidos, asépticamente y sin los cortafuegos de prejuicios, sentimientos y miedos humanos

Que esto es una pesadilla o algo imposible, no lo sabemos, pero cada día nos levantamos con una noticia que ayer creíamos increíble

 



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