LAS CUATRO DROGAS INOCUAS


En 1959 con evidente oportunismo  unos laboratorios de Detroit (EEUU) patentaron el nombre de Soma para un relajante muscular con efecto adictivo y otras secuelas. La denominación fue tan atractiva, que el producto es así conocido en gran parte del mundo.
Veintisiete años antes el escritor Aldous Huxley, en su conocida novela Un Mundo Feliz, utilizaba este mismo término para una droga que servía para subyugar a una sociedad genéticamente predeterminada y con una alta tecnología.

Sin embargo, la palabra soma guarda desde la antigüedad significados legendarios, maravillosos, sublimes…, relacionados con el anhelo de conseguir un remedio inocuo que eliminara la depresión, la tristeza, la ansiedad e incitara a la cooperación y  las buenas relaciones.

Si esta maravillosa sustancia fuera descubierta, significaría uno de los más grandes logros de todos los tiempos. Impediría que el lado más primitivo y salvajino de los seres humanos se manifestase y, por consecuencia, predominaría la cooperación el raciocinio y la paz entre los pueblos.

En mi libro Pensamiento Anticuado hago propugnación de la fabulosa panacea diversificándola con estas denominaciones:

El aplacente.- Controla el estrés, se deslía en la boca como un caramelo.


La sempatina.- Afecta favorablemente a los estados de ánimo, promueve la cooperación e inhibe la violencia. Es un líquido que se pulveriza para ser absorbido por la nariz.


La cabalina.- Regula los estados de vigilia y sueño, se ingiere como tizana.


El serené.- Es un mitigador de todo tipo de miedo y angustias, se asimila por la piel a través del contacto.

Los libros de Mario Simbio (Tomás Rivero) pueden ser bajados pinchando aquí 

 

Pintura

Swedlund



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